12 de febrero de 2014

Valientes Ansiosos

 
"Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero era casi asfixiante, insoportable. Ahí en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo. (…) Esa opresión en el pecho significa vivir".

Mario Benedetti – La Tregua

Los que son muy espirituales dicen que el mundo está cambiando sus energías y estamos en un momento de desequilibrio que propicia encontronazos con nosotros mismos y nuestra mismidad. Los más racionalistas dicen que no ver la luz del sol, el frío y la lluvia da lugar a todo esto.

No sabemos cuál es la auténtica razón, pero hay algo raro en el ambiente porque cada vez que hablo con alguien me dice que le aprieta el pecho, que siente como ahogo, como ganas de huir. Yo la primera. 

La ansiedad es uno de los trastornos del siglo XXI. Dicen que aproximadamente un 20% de la población mundial tiene o ha tenido ansiedad. Ahí es ná.

Escribir sobre esto me da mucho respeto... Yo sufrí este trastorno hace unos años. Y ahí voy, arrastrando su recuerdo como buenamente puedo. 

Me apetecería hacer un testimonio Chanante para explicaros mi experiencia como ansiosa de la vida, porque hay que ver lo que me gusta una cámara y ser la prota de todo, cachisenlamar, pero no me sale. A lo mejor si me tapo la cara… 

Pero la realidad es que no sé muy bien cómo sobrevivo a mi día a día con respiraciones entrecortadas, muchos suspiros (hago honor al famoso pasodoble), al cosquilleo en el brazo, el pinchacito en el pecho y el estrujamiento estomacal, pero he aprendido a tolerar su presencia – ojo, no tengo estos síntomas siempre, sólo en momentos puntuales como cuando me va a bajar la regla, o ya me ha bajado, o quedan 15 días para que me baje, o me voy de viaje, o se avecina un cambio muy heavy, o cuando se me corta la mayonesa. Soy un primor – y cuando viene pues a veces soy capaz de utilizarlo en mi beneficio y si se tercia, me dejo mimar.


Y aunque no soy nada fan de los consejos porquesí pero esto es lo más cerca que voy a estar de escribir un libro de autoayuda, os cuento algunas claves que me han ayudado a vivir con todo esto. Si os ayuda a vosotros pues OLÉ, me llevaría un alegrón. Y si tenéis una sugerencia para añadir o restar de esta lista, soy toda orejas para vosotros.

Decálogo de obviedades que obviamos para ponernos buenitos:

  1. Si ves que empieza a ser un estado crónico ve al médico. Primer paso. Básico y fundamental. 
  2. Practica ejercicio. El deporte es bueno pa ti, pa tu cuerpo y pa tó. Libera endorfinas, la hormona de la felicidad. ¿De verdad necesitas más razones? Todo esto es cuestión de química.
  3. Come bien y varias veces al día. Nada de guarrerías. Comida sana, sanota. Eso es, vete soltando el bocata de Nocilla…
  4. Cuida tu imagen. No es nada superficial, tu imagen externa refleja cómo te sientes por dentro. Deja en el armario la camisa negra porque negra tienes el alma y ponte algo de color. Anima un poquito, de verdad.
  5. Explica cómo te sientes. Escribe tus experiencias o mejor aún, seguro que hay personas a las que puedes contar cuáles son tus miedos, tus malos días y también los buenos. Y aunque también tienes derecho a no contarlo, yo te recomiendo exteriorizar. En nuestra cabeza las cosas suenan más fuertes de lo que son y si lo verbalizas notas cómo esa situación que te preocupa a lo mejor no es para tanto. Todo es cuestión de probar.
  6. Dispersa la mente. La mente en blanco es el enemigo number güan de la ansiedad. Yo solía colorear mandalas o intentaba hacer DIY bonitos. La mayoría de las veces me salían churros pero me mantenía la cabeza ocupada y además he ido mejorando mi técnica. ¡He pasado de súperchapucera a chapucerilla!
  7. Cambia los mensajes negativos por otros positivos. Es bastante trabajoso al principio pero luego saldrá solo. Es tan fácil como formular las cosas de otra forma. Empieza por chuminadas como por ejemplo cambiar "Los menores de 18 años no pueden consumir alcohol" por "Los mayores de 18 pueden consumir alcohol". Efectivamente, es lo mismo pero suena de diferente manera. Es cuestión de práctica, como todo. ¡Qué suerte tienen los mayores de 18!
  8. Espera. Todos tenemos derecho a pasar una mala racha pero vivir para siempre con ella ¡NUNCA! Pasará el chaparrón, dalo por seguro, así que sé paciente y respétate.
  9. Valora lo que tienes. Tu vida merece la pena porque te pertenece y sólo por eso tienes derecho a disfrutarla.

Cuando todo haya pasado te darás cuenta de que esta etapa no ha sido una pérdida de tiempo, sino una lección de vida.

10. Bonus Track:

Para los que escuchan: CUANDO ALGUIEN NOS CUENTA ALGO PARA DESAHOGARSE LO HACE PARA ESO, PARA QUITARSE UN PESO DE ENCIMA. NO QUIERE QUE LE SOLUCIONEMOS LA VIDA CON NUESTRA SABIDURÍA EXTREMA. ASENTID CON LA CABEZA Y TRATAD DE COMPRENDER A ESA PERSONA, PERO NO ACONSEJÉIS PORQUE ES MUY FRUSTRANTE PARA QUE EL HABLA.  Os lo digo en mayúsculas para que os quede clarito.


¿Desaparece del todo la ansiedad? No nos engañemos, a nuestro cerebro le encanta complicarse la vida. Algunos tendrán algún episodio puntual y no volverán a saber de ello pero otros tendrán crisis recurrentes que van y vienen. Lo único que podemos hacer es aliarnos y vivir.

La Tierra sigue girando y no se para por nadie así que no nos queda otra que disfrutar y pensar que ya pasará el chaparrón.

Yo no me avergüenzo de contaros todo esto porque mis experiencias conforman mi persona y si hoy soy así es porque he cogido el toro de mi vida por los cuernos y le he susurrado al oído:


A esta invito yo, no me queda otra.

 
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