14 de octubre de 2013

DIY: un jarrón obsoleto

 
Tengo un jarrón en mi habitación que no me gusta nada pero me da muchísima pena tirarlo. Lo tengo en el escritorio así que cada vez que estaba estudiando pensaba qué podría hacer con él, pero nunca se me ocurría nada.
Una tarde de esas de estudio que no cunden nada de nada lo miré, lo cogí y me fui a la terraza con él como alma que lleva el diablo.



No, no lo tiré. Cogí un spray de pintura rosa y después de cubrir el suelo con papel me puse manos a la obra. Como no lo había planificado no tenía ninguna expectativa.


La verdad es que LA FASTIDIÉ PERO BIEN, debería haberlo tumbado porque la pintura chorreó y se hicieron burbujas. Pero cogí después una lija y erre que erre hasta que me pareció bien. 
Otro desliz fue ponerlo encima de un catálogo del Alcampo mientras lo lijaba. No estaba del todo seco y algunos rojos quedaron sellados.


Desde luego que con mis manualidades no me voy a ganar la vida, eso lo empiezo a tener claro.




Os preguntaréis por qué estas flores tan chuchurrías con las precioseces que hay en el campo... bueno, estas flores tienen un por qué y aunque yo misma diga a veces que a ver si pongo algo más alegre a mí me gusta tenerlas.



El resultado me encanta, la jefa dice que si eso se vendiera no lo compraría ni Dios... y la verdad es que tiene razón, pero como lo he hecho yo y los hijos de una nunca son feos, me tiene que encantar. Además, como lo quería para poner esas flores en concreto el aspecto tan decadente me chifla.
El lover dice que lo tire. Y al final con tanta presión a saber qué acabo haciendo.


Y vosotros, ¿habéis hecho alguna pifia cuando queríais arreglar algo?
 
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